sábado, 10 de septiembre de 2011

Nuevo manual de redacción

Portada de Manual de redacción

ISBN:
978-84-321-3900-0
CÓDIGO:
111043
FORMATO:
14,5X21,5 cms.
304 págs.
ENCUADERNACIÓN:
Rústica

Luis Ramoneda.
Escribir con claridad, corrección y sencillez es una habilidad alcanzable. Requiere conocimientos de gramática y ortografía, actualizados con las nuevas normas sobre el uso del castellano.Pero la verdadera destreza se alcanza mediante la lectura y el empeño por transmitir todo lo que se desea, tal como se desea.
El lector encontrará en este Manual de redacción un instrumento indispensable para recorrer ese itinerario con éxito.
Luis Ramoneda Molins (Cervera, 1954) es licenciado en Filología Románica por la Universidad de Zaragoza, y autor de varios poemarios (Vientos que jamás ha roto nadie; Tiempo de elegías y Rosal en la niebla), de libros de literatura infantil y juvenil (Las aventuras del comisario Cattus; Carolina en el País de las Estaciones; Nuevas aventuras del comisario Cattus y El comisario Cattus y la guerra en las tierras altas) y también de relatos como “El Siglo de Rembrandt” y otras historias.
Varios de sus relatos han sido premiados. Es colaborador en diversas revistas culturales ("Cristal", "Númenor", "Nueva Revista"...) y crítico de libros en “Aceprensa” y en www.clubdellector.com. Imparte cursos de redacción a estudiantes universitarios y edita cada mes el “Boletín de Ayuda al Redactor”, de amplia difusión. Reside en Madrid.

martes, 28 de junio de 2011

viernes, 15 de octubre de 2010

20 consejos para escribir cartas al director


Con los 20 consejos que damos, no le será difícil publicar una o más cartas.

E-Cristians.net

La sección Cartas al Director es de las más leídas de los diarios, sean gratuitos, de pago o digitales. Con los 20 consejos que damos, no le será difícil publicar una o más cartas.
Sinceridad
La verdad convence. Céntrese en los hechos, en lo sucedido. No exagere. Tampoco hable mal de alguien, de su persona, mejor describa lo que ha sucedido y por qué no le gusta.
Brevedad
El máximo suelen ser 250 palabras (20 líneas), pero si es más corto, mejor, sobre todo en diarios de papel. Que al lector le quede claro, al menos, una idea: poner más ideas ocupa mucho espacio y pierde usted brevedad.
Constancia
Intente escribir al menos una carta al mes, y mejor una por semana: cogerá práctica, pulirá estilo y en algún sitio le irán publicando. Cada publicación pueden ser cientos, miles o decenas de miles de lectores.
Originalidad
No escriba cartas modelos con argumentos copiados, no se las publicarán. Diga lo mismo con sus propias palabras, con sencillez y claridad.
Datos completos
Cientos de cartas van a las papeleras porque no incluían los datos que exigía el diario: nombre, DNI, teléfono, firma, dirección...
Un tema
No use usted una sola carta para protestar por varios temas: no tendrá espacio y no se entenderá nada. Escriba una carta con cada tema, con títulos, sobres y estilos distintos.
Actualidad
Aproveche los temas de actualidad: si todos los medios están hablando de la eutanasia, no escriba sobre el aborto... a menos que elegantemente consiga relacionarlo o actualizarlo con un hecho actual o novedoso. Su carta influirá más si escribe sobre los temas que están en el candelero.
Citas y estadísticas
Son muy eficaces las cartas que empiezan con un hecho estadístico: “el Instituto de Estudios de la Población dice que el 67% de las mujeres...” para a continuación dar nuestra opinión: “creo que esto demuestra lo que ya nos decían nuestras abuelas, que...”
También son eficaces las cartas que empiezan o terminan con una cita: “comentaba Séneca que el hombre justo...” relacionándola con nuestro argumento.
Menos críticas, más soluciones
Las cartas del tipo “Aznar es malo y Zapatero peor”, que se limitan a criticar, no son muy publicables. Son mucho mejores las cartas que dan ideas para solucionar problemas (del mundo o de la sociedad). Otra técnica es escribir cartas bien argumentadas en apoyo a cartas anteriores, que dan siempre un toque positivo y suelen publicarse
Inicio interesante y personal: anécdotas y preguntas
Es muy bueno empezar con una anécdota personal, algo que le pasó a usted y que interesará a los lectores. También es bueno empezar con un reto o una pregunta. El inicio de la carta, desde la primera frase, debe llamar la atención.
Tenga convencimiento y será convincente
Ha de tener usted claro lo que quieres defender y su argumento para defenderlo. Si usted cree lo que dice y lo dice con claridad, será efectivo.
Ni difamación ni grosería
Casi nunca se publican cartas insultantes o groseras. El tono debe ser de cordialidad y educación, incluso en el desacuerdo.
Repase la carta o que alguien la repase
Si su esposa, madre o amigo no entienden su carta, entonces el selector de cartas del diario tampoco, y la tirará a la papelera. Atento a la sencillez, claridad...¡y a las faltas de ortografía!
Anime a la acción
Si su causa es por una causa justa, no sólo debe hacer pensar sino animar a actuar. Un objetivo posible a veces en Internet es animar a la gente a actuar entrando en tal o cual web, especializada en el tema que tratamos o denunciamos. ¡Diga la dirección web!
Póngaselo fácil al redactor que lleva la sección
Un buen título, letra clara (a máquina, grande), sin faltas de ortografía, cortita, mejor por e-mail. Al redactor lo que le gusta es hacer “copiar y pegar”.
Encabezamiento formal
Empiece siempre con “Señor director...”
El truco de las muchas firmas
Cuando una carta va firmada por varias personas o en nombre de un colectivo o asociación tiene más posibilidades de ser publicada, siempre que el estilo no sea soso y formalista.
El truco del niño que escribe
Si la carta la firma “Juanito, 10 años” tocará la fibra sensible del diario y los lectores; aumenta su posibilidad de publicar... pero recuerde...¡ha de ser verdad!
No critique al diario... ni a otros medios
Las cartas que empiezan criticando a toda la prensa empiezan mal. Los periodistas son corporativistas. Y si critican al diario es peor. Las que dicen “ya sé que no me publicarán en su diario manipulador y tendencioso...” no serán publicadas. Recuerde: sea positivo. Alabe al diario (por su nombre, ponga el nombre del diario para que vean que está personalizada) y al servicio que presta la apasionante sección de Cartas.
Use el humor
A todos les gusta reír. Un chiste, ironía, paradojas, le ayudarán a ser publicado.
Hoy hay más prensa diaria gratuita que nunca, tanto en papel como en Internet. Todos estos medios necesitan cartas en grandes cantidades para llenar sus secciones de opinión. Siguiendo estos 20 pasos no es difícil publicar.
Una técnica cómoda de eficacia demostrada es utilizar el mecanismo de la web http://www.hazteoir.org/ en su sección Escribe a 120 medios. Efectivamente, este sistema permite llegar al buzón de 120 medios, incluyendo muchos medios digitales o locales/regionales con problemas para llenar su sección, aunque tiene el inconveniente de que así no se personaliza la carta. Las ediciones en Internet de los diarios de papel además publican más cartas que sus hermanas no digitales. ¡Siempre vale la pena escribir!
Otras direcciones de cartas: Periodista Digital redaccion@periodistadigital.com ABC cartas@abc.es La Gaceta de los Negocios cartasaldirector@negocios.com Diario ADN cartasaldirector@diarioadn.com El País CartasDirector@elpais.es La Razón cartas@larazon.es El Periodico de Cataluña cartalector@elperiodico.com (catalán o castellano) La Vanguardia cartas@lavanguardia.es El Correo opinion.ec@diario-elcorreo.es El Economista http://www.eleconomista.es/cartas-al-director/index.html El Mundo cartas.director@el-mundo.es 20 minutos zona20@20minutos.es Qué lectores@quediario.com Metro cartas_al_director@metrospain.com Metro BCN cartas.bcn@metrospain.com Metro Madrid cartas.mdr@metrospain.com La Verdad lectores@laverdad.es Estrella Digital cdirector@estrelladigital.es El confidencial digital redaccion@elconfidencialdigital.com Público http://www.publico.es/contacto/cartas-director/ Avui bustia@avui.cat (en catalán) El Triangle redaccio@revistaeltriangle.com (en catalán)

sábado, 2 de octubre de 2010

objeto indirecto de verbos intransitivos


Me gustan los peces.
Aquí "gustar" es intransitivo. "Los peces" son los que gustan (sujeto) y "me" es la persona a quienes les gustan (objeto indirecto).


Querido Pepe,

no, sino

Querido Pepe:



La coma ahí es una costumbre anglosajona, no española.

sábado, 15 de mayo de 2010

La tilde en el Diccionario Panhispánico de Dudas


tilde2. Signo ortográfico auxiliar con el que, según determinadas reglas, se representa en la escritura el acento prosódico (→ acento, 1); por ello, la tilde recibe también los nombres de acento gráfico u ortográfico. En español consiste en una rayita oblicua que, colocada sobre una vocal, indica que la sílaba de la que forma parte es tónica. La tilde debe trazarse siempre de derecha a izquierda, esto es, como acento agudo (´), y no de izquierda a derecha (`), trazo que corresponde al acento grave, que carece de uso en español: camión, no Marca de incorrección.camiòn. El uso de la tilde se atiene a una serie de reglas que se detallan a continuación y que afectan a todas las palabras españolas, incluidos los nombres propios. Sobre la acentuación de palabras de origen extranjero, → 6.

1. Reglas generales de acentuación

1.1. Polisílabos. La acentuación gráfica de las palabras de más de una sílaba se atiene a las reglas siguientes:

1.1.1. Las palabras agudas (→ acento, 1.2a) llevan tilde cuando terminan en -n, en -s o en vocal: balón, compás, café, colibrí, bonsái; pero si terminan en -s precedida de otra consonante, se escriben sin tilde: zigzags, robots, tictacs. Tampoco llevan tilde las palabras agudas que terminan en -y, pues esta letra se considera consonante a efectos de acentuación: guirigay, virrey, convoy, estoy.

1.1.2. Las palabras llanas (→ acento, 1.2b) llevan tilde cuando no terminan en -n, en -s o en vocal: clímax, hábil, tándem. También se acentúan cuando terminan en -s precedida de otra consonante: bíceps, cómics, fórceps; y cuando terminan en -y, pues esta letra se considera consonante a efectos de acentuación: póney, yóquey.

1.1.3. Las palabras esdrújulas (→ acento, 1.2c) y sobresdrújulas (→ acento, 1.2d) siempre llevan tilde: cántaro, mecánica, cómetelo, llévesemelo.

1.2. Monosílabos. Las palabras de una sola sílaba no se acentúan nunca gráficamente, salvo en los casos de tilde diacrítica (→ 3.1): mes, bien, fe, fui, pan, vio. Puesto que, dependiendo de distintos factores, una misma secuencia de vocales puede articularse como diptongo (→ diptongo) o como hiato (→ hiato), para saber si una palabra es o no monosílaba desde el punto de vista ortográfico, hay que tener en cuenta que algunas combinaciones vocálicas se consideran siempre diptongos a efectos de acentuación gráfica, sea cual sea su pronunciación. En concreto, toda combinación de vocal abierta (a, e, o) + vocal cerrada (i, u), o viceversa, siempre que la cerrada no sea tónica, así como la combinación de dos vocales cerradas distintas, han de considerarse diptongos desde el punto de vista ortográfico. Esta convención es una de las novedades introducidas en la Ortografía académica de 1999. Por eso, algunas palabras que antes de esta fecha se consideraban bisílabas pasan ahora a ser consideradas monosílabas a efectos de acentuación gráfica, por contener alguna de las secuencias vocálicas antes señaladas, y, como consecuencia de ello, deben escribirse sin tilde. Estas palabras son formas verbales como crie, crio, criais, crieis (de criar); fie, fio, fiais, fieis (de fiar); flui, fluis (de fluir); frio, friais (de freír); frui, fruis (de fruir); guie, guio, guiais, guieis (de guiar); hui, huis (de huir); lie, lio, liais, lieis (de liar); pie, pio, piais, pieis (de piar); rio, riais (de reír); los sustantivos guion, ion, muon, pion, prion, ruan y truhan; y, entre los nombres propios, Ruan y Sion. No obstante, es admisible acentuar gráficamente estas palabras, por ser agudas acabadas en -n, -s o vocal, si quien escribe articula nítidamente como hiatos las secuencias vocálicas que contienen y, en consecuencia, las considera bisílabas: fié, huí, riáis, guión, truhán, etc. La pronunciación monosilábica es predominante en amplias zonas de Hispanoamérica, especialmente en México y en el área centroamericana, mientras que en otros países americanos como la Argentina, el Ecuador, Colombia y Venezuela, al igual que en España, es mayoritaria la pronunciación bisilábica.

2. Reglas de acentuación de palabras con diptongos, hiatos y triptongos

En la descripción de diptongos, hiatos y triptongos se utilizará la clasificación de las vocales en abiertas (a, e, o) y cerradas (i, u).

2.1. Diptongos

2.1.1. Diptongos ortográficos. A efectos de acentuación gráfica, se consideran diptongos las secuencias vocálicas siguientes:

a) Vocal abierta + vocal cerrada o, en orden inverso, vocal cerrada + vocal abierta, siempre que la cerrada no sea tónica: amáis, peine, alcaloide, aplauso, Eugenio, estadounidense; suave, huevo, continuo, confiado, viento, canción.

b) Dos vocales cerradas distintas: huida, ciudad, jesuítico, veintiún, diurno, viudo.

2.1.2. Acentuación de palabras con diptongo. Las palabras con diptongo se acentúan siguiendo las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, vio no lleva tilde por ser monosílaba; bonsái la lleva por ser aguda terminada en vocal, y huésped, por ser llana terminada en consonante distinta de -n o -s; superfluo, cuentan y viernes se escriben sin tilde por ser llanas terminadas en vocal, -n y -s, respectivamente; y cuáquero y lingüístico se tildan por ser esdrújulas.

2.1.3. Colocación de la tilde en los diptongos

a) En los diptongos formados por una vocal abierta tónica y una cerrada átona, o viceversa, la tilde se coloca sobre la vocal abierta: adiós, después, marramáu, soñéis, inició, náutico, murciélago, Cáucaso.

b) En los diptongos formados por dos vocales cerradas, la tilde se coloca sobre la segunda vocal: acuífero, casuística, demiúrgico, interviú.

2.2. Hiatos

2.2.1. Hiatos ortográficos. A efectos de acentuación gráfica, se consideran hiatos las combinaciones vocálicas siguientes:

a) Dos vocales iguales: afrikáans, albahaca, poseer, dehesa, chiita, microondas, duunviro.

b) Dos vocales abiertas: anchoa, ahogo, teatro, aéreo, eólico, héroe.

c) Vocal cerrada tónica + vocal abierta átona o, en orden inverso, vocal abierta átona + vocal cerrada tónica: alegría, acentúa, insinúe, enfríe, río, búho; raíz, baúl, transeúnte, reír, oír.

2.2.2. Acentuación de las palabras con hiato

a) Las palabras con hiato formado por dos vocales iguales, o por dos vocales abiertas distintas, siguen las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, creó y deán llevan tilde por ser agudas terminadas en vocal y en -n, respectivamente, mientras que poseer y peor, también agudas, no la llevan por terminar en consonante distinta de -n o -s; bóer y Sáez llevan tilde por ser llanas terminadas en consonante distinta de -n o -s, mientras que bacalao, chiita, vean y anchoas no la llevan por ser llanas terminadas en vocal, -n y -s, respectivamente; océano, coágulo y zoólogo se tildan por ser esdrújulas.

b) Las palabras con hiato formado por una vocal cerrada tónica y una vocal abierta átona, o por una vocal abierta átona y una cerrada tónica, siempre llevan tilde sobre la vocal cerrada, con independencia de que lo exijan o no las reglas generales de acentuación: armonía, grúa, insinúe, dúo, río, hematíe, laúd, caída, raíz, feúcho, cafeína, egoísmo, oír. La presencia de una hache intercalada no exime de la obligación de tildar la vocal tónica del hiato: búho, ahíto, prohíbe.

2.3. Triptongos

2.3.1. Triptongos ortográficos. Cualquier grupo de tres vocales formado por una vocal abierta situada entre dos vocales cerradas, siempre que ninguna de las vocales cerradas sea tónica, se considera un triptongo a efectos de acentuación gráfica: averiguáis, buey, Paraguay, vieira, confiáis, opioide.

2.3.2. Acentuación de palabras con triptongo. Las palabras con triptongo siguen las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, lieis no lleva tilde por ser monosílaba (aunque pueda llevarla si se articula como bisílaba; → 1.2); continuéis y despreciáis la llevan por ser agudas terminadas en -s, mientras que biaural y Uruguay, que también son agudas, no se tildan por terminar en consonante distinta de -n o -s; tuáutem lleva tilde por ser llana terminada en consonante distinta de -n o -s, mientras que vieira y opioide no la llevan por ser llanas terminadas en vocal.

2.3.3. Colocación de la tilde en los triptongos. La tilde va siempre sobre la vocal abierta: consensuéis, habituáis, tuáutem.

3. Tilde diacrítica

Se llama tilde diacrítica al acento gráfico que permite distinguir palabras con idéntica forma, pero que pertenecen a categorías gramaticales diferentes. En general, llevan tilde diacrítica las formas tónicas (las que se pronuncian con acento prosódico o de intensidad) y no la llevan las formas átonas (las que carecen de acento prosódico o de intensidad dentro de la cadena hablada; → acento, 1.1). Hay algunas excepciones, como es el caso de los nombres de las letras te y de y los de las notas musicales mi y si, que, siendo palabras tónicas, no llevan tilde (al igual que las respectivas formas átonas: la preposición de, el pronombre personal te, el adjetivo posesivo mi y la conjunción si); o la palabra más, que aunque tiende a pronunciarse átona cuando se usa con valor de adición o suma (dos más dos son cuatro) se escribe con tilde. En otras ocasiones, la tilde diacrítica tiene como función evitar dobles sentidos (anfibologías), como en el caso de los demostrativos este, ese y aquel (→ 3.2.1) o de la palabra solo (→ 3.2.3). Salvo en estos dos últimos casos, la tilde diacrítica no distingue parejas de palabras de igual forma y que siempre son tónicas; así, di es forma del verbo decir y del verbo dar; fue y fui, son formas del verbo ir y del verbo ser; vino es forma del verbo venir y un sustantivo, etc.

3.1. Tilde diacrítica en monosílabos. Muchos de los usos de la tilde diacrítica en español afectan a palabras de una sola sílaba:



Tilde diacrítica en monosílabos*

de


preposición:

Hace pajaritas de papel.

sustantivo (‘letra’):

Le bordó una de en el pañuelo.







forma del verbo dar:

Dé recuerdos a su hija de mi parte.



el


artículo:

El problema está resuelto.




él


pronombre personal:

Él se hace responsable.



mas


conjunción adversativa:

Lo sabía, mas no dijo nada.




más


adverbio, adjetivo o pronombre:

Tu coche es más rápido que el mío.

Ponme más azúcar en el café.

No quiero más.

conjunción con valor de suma o adición:

Tres más cuatro son siete.

sustantivo (‘signo matemático’):

En esta suma falta el más.



mi


adjetivo posesivo:

Andrés es mi amigo.

sustantivo (‘nota musical’):

Empieza de nuevo en el mi.







pronombre personal:

Dámelo a mí.

Me prometí a mí misma no volver a hacerlo.



se


pronombre, con distintos valores:

Se lo compré ayer.

Juan se mancha mucho.

Se casaron por la iglesia.

Se arrepiente de sus palabras.

El barco se hundió en pocos
minutos.

indicador de impersonalidad:

Se duerme bien aquí.



indicador de pasiva refleja:

Se venden manzanas.







forma del verbo ser o saber:

Sé bueno y pórtate bien.

Yo sé lo que ha pasado.



si


conjunción, con distintos valores:

Si llueve, te mojarás.

Dime si lo hiciste.

¡Cómo voy a olvidarlo, si me
lo has repetido veinte veces!

Si será bobo...

¡Si está lloviendo!

sustantivo (‘nota musical’):

Compuso una melodía en
si mayor.







adverbio de afirmación:

Sí, estoy preparado.

pronombre personal reflexivo:

Vive encerrado en sí mismo.



sustantivo (‘aprobación o asentimiento’):

Tardó varios días en dar el sí al proyecto.

te


pronombre personal:

Te agradezco que vengas.

sustantivo (‘letra’):

La te parece aquí una ele.







sustantivo (‘planta’ e ‘infusión’):

Es dueño de una plantación de té.

¿Te apetece un té?



tu


posesivo:

Dame tu dirección.







pronombre personal:

Tú ya me entiendes.





* Se tratan fuera de este cuadro otras parejas de monosílabos afectadas por la tilde diacrítica, como qué/que, cuál/cual, cuán/cuan, quién/quien, porque forman serie con palabras polisílabas (→ 3.2.2). También se trata aparte el caso del par aún/aun, puesto que esta palabra puede articularse como bisílaba o como monosílaba (→ 3.2.4). Sobre el uso de la tilde en la conjunción o, → o2, 3.

3.2. Otros casos de tilde diacrítica

3.2.1. Demostrativos. Los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, pueden ser pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo): Eligió este; Ese ganará; Quiero dos de aquellas; o adjetivos (cuando modifican al sustantivo): Esas actitudes nos preocupan; El jarrón este siempre está estorbando. Sea cual sea la función que desempeñen, los demostrativos siempre son tónicos y pertenecen, por su forma, al grupo de palabras que deben escribirse sin tilde según las reglas de acentuación: todos, salvo aquel, son palabras llanas terminadas en vocal o en -s (→ 1.1.2) y aquel es aguda acabada en -l (→ 1.1.1). Por lo tanto, solo cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros). Las formas neutras de los demostrativos, es decir, las palabras esto, eso y aquello, que solo pueden funcionar como pronombres, se escriben siempre sin tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.

3.2.2. Interrogativos y exclamativos. Las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién, que tienen valor interrogativo o exclamativo, son tónicas y llevan tilde diacrítica. Introducen enunciados directamente interrogativos o exclamativos: ¿Adónde vamos?; ¡Cómo te has puesto!; ¡Qué suerte ha tenido!; ¿De quién ha sido la idea?; o bien oraciones interrogativas o exclamativas indirectas: Pregúntales dónde está el ayuntamiento; No tenían qué comer; Imagínate cómo habrá crecido que no lo reconocí; Verá usted qué frío hace fuera. Además, pueden funcionar como sustantivos: Se propuso averiguar el cómo, el cuándo y el dónde de aquellos sucesos. (→ adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué, quién).

Estas mismas palabras son átonas —salvo cual, que es siempre tónico cuando va precedido de artículo— cuando funcionan como relativos o como conjunciones y, por consiguiente, se escriben sin tilde: El lugar adonde vamos te gustará; Quien mal anda, mal acaba; El que lo sepa que lo diga. (→ adonde, como, cual, cuan, cuando, cuanto, donde, que, quien).

3.2.3. sólo/solo. La palabra solo puede ser un adjetivo: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión; o un adverbio: Solo nos llovió dos días; Contesta solo sí o no. Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación (→ 1.1.2), no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente.

3.2.4. aún/aun. Este adverbio oscila en su pronunciación entre el hiato [a - ún] y el diptongo [aun], dependiendo de diferentes factores: su valor semántico, su situación dentro del enunciado, la mayor o menor rapidez o énfasis con que se emita, el origen geográfico del hablante, etc. Dado que no es posible establecer una correspondencia unívoca entre los usos de esta palabra y sus formas monosílaba (con diptongo) o bisílaba (con hiato), es preferible considerarla un caso más de tilde diacrítica.

a) La palabra aún lleva tilde cuando puede sustituirse por todavía (tanto con significado temporal como con valor ponderativo o intensivo) sin alterar el sentido de la frase: Aún la espera; Este modelo tiene aún más potencia; Tiene una biblioteca de más de cinco mil volúmenes y aún se queja de tener pocos libros; Aún si se notara en los resultados..., pero no creo que mejore; Ahora que he vuelto a ver la película, me parece aún más genial.

b) Cuando se utiliza con el mismo significado que hasta, también, incluso (o siquiera, con la negación ni), se escribe sin tilde: Aprobaron todos, aun los que no estudian nunca; Puedes quejarte y aun negarte a venir, pero al final iremos; Ni aun de lejos se parece a su hermano. Cuando la palabra aun tiene sentido concesivo, tanto en la locución conjuntiva aun cuando, como si va seguida de un adverbio o de un gerundio, se escribe también sin tilde: Aun cuando no lo pidas [= aunque no lo pidas], te lo darán; Me esmeraré, pero aun así [= aunque sea así], él no quedará satisfecho; Me referiré, aun brevemente [= aunque sea brevemente], a su obra divulgativa; Aun conociendo [= aunque conoce] sus limitaciones, decidió intentarlo.

4. Acentuación de palabras y expresiones compuestas

4.1. Palabras compuestas sin guion. Las palabras compuestas escritas sin guion entre sus formantes se pronuncian con un único acento prosódico (a excepción de los adverbios en -mente, que tienen dos; → 4.2). Este acento, que recae sobre la sílaba tónica del último elemento, es el que se tiene en cuenta a efectos de acentuación gráfica; por tanto, las palabras compuestas se comportan como las palabras simples y siguen las reglas de acentuación, con independencia de cómo se acentúen gráficamente sus formantes por separado: dieciséis (diez + y + seis) se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en -s; baloncesto (balón + cesto) no lleva tilde por ser palabra llana terminada en vocal; y vendehúmos (vende + humos) sí la lleva para marcar el hiato de vocal abierta átona y cerrada tónica.

4.2. Adverbios en -mente. Los adverbios terminados en -mente se pronuncian, de forma natural y no enfática, con dos sílabas tónicas: la que corresponde al adjetivo del que derivan y la del elemento compositivo -mente (LENtaMENte). Estas palabras conservan la tilde, si la había, del adjetivo del que derivan: fácilmente (de fácil), rápidamente (de rápido); pero cordialmente (de cordial), bruscamente (de brusco).

4.3. Formas verbales con pronombres enclíticos. Los pronombres personales me, te, lo(s), la(s), le(s), se, nos, os son palabras átonas que se pronuncian necesariamente ligadas al verbo, con el que forman un grupo acentual: si preceden al verbo se llaman proclíticos; si lo siguen, enclíticos (→ acento, 1.1b). Al contrario que los proclíticos, los pronombres enclíticos se escriben soldados al verbo: mírame, dilo, dáselo (pero me miró, lo dijo, se lo di). A diferencia de lo establecido en normas ortográficas anteriores, a partir de la Ortografía académica de 1999 las formas verbales con enclíticos deben acentuarse gráficamente siguiendo las reglas de acentuación (→ 1 y 2); así, formas como estate, suponlo, deles se escriben ahora sin tilde por ser palabras llanas terminadas en vocal o en -s, mientras que déselo, léela, fíjate llevan tilde por ser esdrújulas, y oídme, salíos, reírte, por contener un hiato de vocal cerrada tónica y vocal abierta átona. Las formas del imperativo de segunda persona del singular propias del voseo (→ voseo) siguen, igualmente, las reglas de acentuación; así, cuando se usan sin enclítico, llevan tilde por ser palabras agudas terminadas en vocal: pensá, comé, decí; cuando van seguidas de un solo enclítico, pierden la tilde al convertirse en llanas terminadas en vocal (decime, andate, ponelo) o en -s (avisanos, buscanos) y, si van seguidas de más de un enclítico, llevan tilde por tratarse de palabras esdrújulas: decímelo, ponételo.

4.4. Palabras compuestas con guion. Las palabras unidas entre sí mediante un guion, sean del tipo que sean (→ guion2 o guión, 1) y con independencia de cómo se pronuncien, siempre conservan la acentuación gráfica que corresponde a cada uno de los términos por separado: Sánchez-Cano, germano-soviético, teórico-práctico.

4.5. Expresiones compuestas escritas en varias palabras. En las expresiones formadas por palabras que se escriben separadamente, pero constituyen una unidad fónica y léxica, se conserva siempre la acentuación gráfica independiente de cada uno de sus componentes:

a) Antropónimos compuestos. Los nombres propios de persona que se combinan entre sí para formar un antropónimo compuesto se escriben normalmente separados y sin guion intermedio (→ guion2 o guión, 1.1.1a). Aunque en la pronunciación solo suele ser tónico el segundo nom-bre, ambos conservan su acentuación gráfica independiente: José Luis [joseluís], María José [mariajosé].

b) Numerales formados por varias palabras. Conservan la acentuación gráfica que corresponde a cada una de las palabras que los componen, con independencia de que, en su pronunciación, la primera de ellas sea normalmente átona: veintidós mil [beintidosmíl], cuarenta y seis [kuarentaiséis], vigésimo séptimo [bijesimoséptimo] (en los casos en que es posible escribir el numeral en una o en dos palabras, como ocurre con los ordinales correspondientes a la serie del veinte, el primer elemento pierde la tilde cuando el ordinal se escribe en una sola palabra: vigesimoséptimo; → 4.1 y ordinales, 3).

5. Acentuación de voces y expresiones latinas

5.1. Las voces y expresiones latinas utilizadas corrientemente en español se someten a las reglas de acentuación: tedeum (sin tilde, por ser palabra aguda terminada en -m); quórum (con tilde, por ser palabra llana terminada en -m); hábeas corpus (hábeas lleva tilde por ser una palabra esdrújula, mientras que corpus no la lleva por ser llana terminada en -s).

5.2. Las palabras latinas usadas en el nombre científico de las categorías taxonómicas de animales y plantas (especie, género, familia, etc.) se escriben siempre sin tilde, por tratarse de nomenclaturas de uso internacional: Rana sphenocephala, Quercus ilex, familia Pongidae.

6. Acentuación de palabras extranjeras

6.1. Palabras extranjeras no adaptadas. Los extranjerismos que conservan su grafía original y no han sido adaptados (razón por la cual se deben escribir en cursiva, en los textos impresos, o entre comillas, en la escritura manual), así como los nombres propios originarios de otras lenguas (que se escriben en redonda), no deben llevar ningún acento que no tengan en su idioma de procedencia, es decir, no se someten a las reglas de acentuación del español: disc-jockey, catering, gourmet, Wellington, Mompou, Düsseldorf.

6.2. Palabras extranjeras adaptadas. Las palabras de origen extranjero ya incorporadas al español o adaptadas completamente a su pronunciación y escritura, incluidos los nombres propios, deben someterse a las reglas de acentuación de nuestro idioma: béisbol, del ingl. baseball; bidé, del fr. bidet; Milán, del it. Milano; Icíar, del eusk. Itziar. Las transcripciones de palabras procedentes de lenguas que utilizan alfabetos no latinos, incluidos los nombres propios, se consideran adaptaciones y deben seguir, por tanto, las reglas de acentuación: glásnost, Tolstói, Taiwán.

7. Acentuación de letras mayúsculas

Las letras mayúsculas, tanto si se trata de iniciales como si se integran en una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación: Ángel, PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED. No se acentúan, sin embargo, las mayúsculas que forman parte de las siglas (→ sigla, 5b).

8. Acentuación de abreviaturas, acrónimos, siglas y símbolos. → abreviatura, 6a; acrónimo, 5; sigla, 5b; símbolo, 2b.

Los niños deben de estudiar...

deber. 1. Es regular; no son correctas las formas sincopadas del futuro y del condicional simple o pospretérito, Marca de  incorrección.debrá, Marca de  incorrección.debría, etc., normales en el español clásico, pero sentidas hoy como vulgares.

2. Funciona como auxiliar en perífrasis de infinitivo que denotan obligación y suposición o probabilidad:

a) deber + infinitivo. Denota obligación: «Debo cumplir con mi misión» (Mendoza Satanás [Col. 2002]). Con este sentido, la norma culta rechaza hoy el uso de la preposición de ante el infinitivo: Marca de  incorrección.«Debería de haber más sitios donde aparcar sin tener que pagar por ello» (Mundo [Esp.] 3.4.94).

b) deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).

entre


entre. 1. Preposición. Cuando denota situación dentro del espacio real o figurado delimitado por las personas o cosas designadas, va seguida de un sustantivo en plural o de dos sustantivos unidos por la conjunción y: Se sentó entre sus hermanos mayores; Lo puso entre la mesa y el sofá. Cuando los elementos coordinados son un pronombre personal de primera o segunda persona del singular y un sustantivo, aunque en épocas pasadas fuera normal emplear las formas mí, ti, propias del complemento preposicional, en el español actual se usan siempre las formas pronominales de sujeto yo, tú: «Ahora mediaba algo entre yo y el mundo» (Nasarre País [Esp. 1993]); «Nada se interpone entre tú y la muerte» (Leguina Nombre [Esp. 1992]). Sucede del mismo modo cuando la preposición se emplea para establecer relación o comparación entre dos términos, o para denotar participación o cooperación: «Esta es la diferencia entre tú y yo» (Somoza Caverna [Cuba 2000]); «El asunto podemos gobernarlo entre tú y yo» (PzReverte Maestro [Esp. 1988]).

coma

Es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas: Marca de  incorrección.Mis padres, mis tíos, mis abuelos, me felicitaron ayer. Cuando el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor || suspenderán la asignatura.

Dos son las excepciones a esta regla: cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) y cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado. En esos casos aparece necesariamente una coma delante del verbo de la oración: El novio, los parientes, los invitados, etc., esperaban ya la llegada de la novia; Mi hermano, como tú sabes, es un magnífico deportista.


sustantivo + a + infinitivo: temas a tratar, problemas a resolver, etc.


Estas estructuras sintácticas son calcos del francés y su empleo en español comenzó a propagarse en el segundo tercio del siglo XIX. En el ámbito de la economía están ya consolidadas expresiones como cantidad a ingresar, cantidad a deducir, que permiten, incluso, la omisión del sustantivo: A ingresar: 25 euros. Son frecuentes en el terreno administrativo y periodístico expresiones idénticas a las anteriores, como temas a tratar, problemas a resolver, ejemplo a seguir, etc. Estas construcciones resultan más breves que las tradicionales españolas: problemas que hay que resolver, ejemplo que se debe seguir, etc. Su uso es especialmente frecuente cuando funcionan como sujeto o como atributo en oraciones copulativas: Los temas a tratar son dos; Esas son las cuestiones a dilucidar. En español solo son aceptables en algunos casos, por lo que se recomienda tener en cuenta las siguientes orientaciones generales:
a) Si la preposición a admite su sustitución por las preposiciones por o para, o el relativo que, sin que sea necesario cambiar la estructura de la construcción y sin que cambie el significado, debe desecharse la construcción galicada: Tenemos dos asuntos a tratar (mejor Tenemos dos asuntos que tratar); No hay más asuntos a discutir (mejor No hay más asuntos que/por/para discutir). Con respecto al uso de por en lugar de a, es necesario señalar que la construcción con por posee un matiz significativo adicional; así, no es exactamente lo mismo cantidad por pagar que cantidad a pagar: cantidad por pagar es ‘cantidad que queda todavía por pagar’, e implica que se han satisfecho otros pagos anteriormente, mientras que cantidad a pagar es, simplemente, ‘cantidad que hay que pagar’.
b) El verbo en infinitivo debe ser transitivo, pues en tales construcciones el infinitivo tiene valor pasivo; por tanto, no son admisibles oraciones como El lugar a pelear será las Vegas (pues no se dice pelear un lugar, sino en un lugar); La cuestión a hablar en la reunión es de escasa importancia (pues no se dice hablar una cuestión, sino de o sobre una cuestión).
c) El infinitivo debe estar en forma activa, pues, como ya se ha indicado, los infinitivos de estas construcciones ya tienen valor pasivo: El tema a ser tratado presenta dificultades (correcto: El tema a tratar).
d) Son normales estas construcciones con sustantivos abstractos como asunto, tema, ejemplo, cuestión, aspecto, punto, cantidad, problema y otros similares, y con verbos del tipo de realizar (se evita hacer por razones de cacofonía con la preposición a: tareas a hacer), ejecutar, tratar, comentar, dilucidar, resolver, tener en cuenta, considerar, ingresar, deducir, desgravar, descontar, etc. Pero no deben extenderse a otro tipo de enunciados, con otros verbos en infinitivo y con sustantivos que no sean abstractos: Los ladrillos a poner están en la furgoneta; Los libros a leer se encuentran en la mesa.
e) Por último, no hay que olvidar que, en muchos casos, su uso es superfluo y, por tanto, evitable; así, en una oración como Pedro es un ejemplo a seguir para todos nosotros, la secuencia de infinitivo a seguir es prescindible: Pedro es un ejemplo para todos nosotros.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Listado de libros para la asignatura de Redacción


ATXAGA, Bernardo: Obabakoak

AYALA, Francisco: Muertes de Perro

BORGES, Jorge Luis: El Aleph

BIOY CASARES, Adolfo: El sueño de los héroes

CERCAS, Javier: Soldados de Salamina

CELA, Camilo José: Viaje a la Alcarria

CARPENTIER, Alejo Concierto Barroco

CORTÁZAR, Julio: Final del juego

DELIBES, Miguel: Los santos inocentes

Señora de rojo sobre fondo gris

DÍAZ-MAS, Paloma: El sueño de Venecia

ELORRIAGA, Unai Un tranvía en SP

FNDEZ FLÓREZ, Wenceslao: El bosque animado

GARCÍA MÁRQUEZ, G.: El coronel no tiene quien le escriba

JIMÉNEZ LOZANO, José: La boda de Ángela

El mudejarillo

LAFORET, Carmen: Nada

LANDERO, Luis: Juegos de la edad tardía

LLAMAZARES, Julio: La lluvia amarilla

MARTÍN GAITE, Carmen: Nubosidad variable

MENDOZA, Eduardo: La verdad sobre el caso Savolta

Sin noticias de Gurb

POMBO, Álvaro: Aparición del eterno femenino

Una ventana al norte

RIVAS, Manuel: ¿Qué me quieres amor?

RULFO, Juan: El Llano en llamas

TOMEO, Javier: El cazador

Problemas oculares

TRAPIELLO, Andrés: Días y noches

Al morir don Quijote

VARGAS LLOSA, Mario Los jefes. Los cachorros

miércoles, 5 de mayo de 2010

aun / aún


ORTOGR. Escr. con acento cuando pueda sustituirse por todavía. Aún ('todavía') está enfermo. En los demás casos, se escribirá sin tilde. Te daré 100 duros, y aun ('hasta') 200, si los necesitas. No tengo yo tanto, ni aun ('ni siquiera') la mitad.

martes, 4 de mayo de 2010


6. haber / a ver. No debe confundirse el infinitivo haber con la expresión homófona a ver, constituida por la preposición a y el infinitivo ver. A ver es una expresión fija que presenta distintos valores y usos ( ver(se), 5), en muchos de los cuales puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo ver y no con haber: A ver con quién aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la fiesta]; A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].

5. a ver. Esta expresión, que presenta distintos usos y valores, no debe confundirse con el infinitivo haber ( haber), de idéntica pronunciación:

a) En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo: «¿Habéis visto lo que me han traído los Reyes? ¿A ver?» (Cabal Fuiste [Esp. 1979]).

b) Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta: «A ver cómo nos va en el mes de travesía» (González Dios [Méx. 1999]).

c) En la lengua oral, se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedir-le u ordenarle algo: «A ver, ¿quién de ustedes es la inspectora Raquel Ortiz?» (Miralles Comisaría [Esp. 1992]); «A ver, pásennos sus riquezas para entregárselas a los pobres» (Ortega Paz [Nic. 1988]).

d) Equivale a claro o naturalmente, como aceptación de algo que se considera inevitable: «¿Has formado tú en algún pelotón de fusilamiento? ¡A ver! Nos obligaban» (BVallejo Detonación [Esp. 1977]). A veces se amplía en la fórmula a ver qué remedio o a ver qué vida, que implican aceptación resignada.

e) Seguida de una oración introducida por la conjunción si, expresa expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto: «¡A ver si son ellos! Yo abro» (Gallego Adelaida [Esp. 1990]); «¡A ver si adivinas de qué grupo es!» (Alou Aportación [Esp. 1991]); temor o sospecha: «¿Qué hacés que no te levantás? A ver si llegás tarde» (Daneri Matar [Arg. 1981]); y deseo o mandato: «A ver si aprendes a mentir con más arte» (Galán/Garcimartín Posada [Esp. 1990]).



cómo. 1. Adverbio interrogativo o exclamativo. Es tónico y se escribe con tilde para diferenciarlo de la palabra átona como ( como). Encabeza oraciones interrogativas o exclamativas directas: ¿Cómo te encuentras?; ¡Cómo aguantó el chaparrón!; o indirectas: No sé cómo te llamas; Me encanta cómo escribes; No hay cómo convencerlo de que venga. Puede constituir por sí solo un enunciado: ¿Cómo?; ¡Cómo!, o quedar al final como único elemento de la oración subordinada: Quisiera hacerlo, pero no sé cómo.

2. El valor semántico más frecuente de cómo es el modal (‘de qué manera, de qué modo’), pero se usa también correctamente con valor causal, frecuentemente en la forma ¿cómo es que...?: ¿Cómo no me lo dijiste? [= ¿por qué no me lo dijiste?]; ¿Cómo es que nadie lo impidió? [= ¿por qué nadie lo impidió?].

3. Cuando aparece precedido de la preposición según, o del verbo depender o el adverbio independientemente seguidos de la preposición de, se recomienda escribirlo con tilde, ya que en estos casos suele ser tónico y se interpreta normalmente como interrogativo: «Eso, según cómo se mire, es una ventaja o un inconveniente» (Andrade Dios [Arg. 1993]); «Todo depende de cómo acabe este asunto» (Leguina Nombre [Esp. 1992]); «Continuaremos la evaluación independientemente de cómo esté el proceso de la alianza» (País [Esp.] 20.10.97). No obstante, en estos casos el adverbio puede tener también valor relativo, por lo que no se considera incorrecto escribirlo sin tilde: Según cómo lo hagas... [= según de qué modo lo hagas] o Según como lo hagas... [= según el modo en que lo hagas].

6. A veces se usa el adverbio exclamativo cómo seguido de la conjunción que para expresar disconformidad o extrañeza ante lo expresado por el interlocutor. En estos casos, la conjunción que se explica por la elisión del verbo decir: ¡Cómo [dices] que no me entero!; ¡Cómo [dices] que no te ayude! Es frecuente esta construcción con la simple negación: ¡Cómo que no! No se debe intercalar la preposición de entre el adverbio cómo y la conjunción que ( dequeísmo): Marca de  incorrección.«¿Y cuál es su preocupación, señora? ¿Cómo de que cuál?» (Mojarro Yo [Méx. 1985]).

7. Es habitual el empleo de cómo seguido del adverbio no, con significado afirmativo equivalente a sí, claro. Se emplea normalmente como respuesta cortés a una petición: «¿Puedo echar un vistazo? Sí. Cómo no. Pase» (RRosa Sebastián [Guat. 1994]). En realidad, se trata de una construcción abreviada de enunciados exclamativos más amplios en los que cómo tiene valor causal: ¡Cómo no vas a poder echar un vistazo! [= por qué no vas a poder echar un vistazo]. La expresión cómo no también se emplea como refuerzo enfático de una afirmación, con el sentido de ‘naturalmente’, en enunciados que no constituyen respuesta a un interlocutor: «Confiaba, ¡cómo no!, en sus propias fuerzas» (Gironella Hombres [Esp. 1986]). En algunas zonas de América la secuencia cómo no se usa irónicamente como negación rotunda: —¿Me prestas tu automóvil? ¡Cómo no! [= de ninguna manera].

8. Precedido de artículo, este adverbio se sustantiva: «¿Dónde está la explicación del qué y el cómo de la reforma?» (Universal [Ven.] 3.11.96).



Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

conque. 1. Conjunción ilativa que se utiliza para enunciar una consecuencia natural de lo que acaba de decirse: «Este árabe es peligrosísimo, conque mucho cuidado» (Lezama Oppiano [Cuba 1977]). Puede emplearse también encabezando una frase exclamativa o interrogativa, para expresar sorpresa o censura ante el interlocutor: «Conque eres bordadora y remendadora, pues mira, estoy por decirte que vengas un día a casa, tenemos trabajo para ti» (Vázquez Narboni [Esp. 1976]); «Ah, ¿conque llamáis Cigüeña a Gerardo, eh?» (Delibes Madera [Esp. 1987]).

3.
Se escribe siempre en una sola palabra, por lo que no debe confundirse con las secuencias siguientes:

a) La preposición con seguida del relativo que: «Lo bien que les caen a los dos los flamantes trajes grises con que [= con los que, con los cuales] van a presentarse en el teatro» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]).

b) La preposición con seguida de la conjunción que que encabeza las oraciones sustantivas subordinadas: «Con que nos pongamos de acuerdo en una sola cuestión es suficiente, compañeros» (Santander Corrido [Méx. 1982]). En estos casos la secuencia es sustituible por la preposición con seguida del verbo en infinitivo: Con ponernos de acuerdo en...

c) La preposición con seguida del pronombre interrogativo o exclamativo tónico qué: «¿Con qué entusiasmo o ganas podría yo hacerlo sabiendo que la Ibarguren está allí?» (Posse Pasión [Arg. 1995]); «¡Mira con qué sale ahora!» (Olmos Marina [Esp. 1995]).



quehacer. 1. ‘Tarea u ocupación’: «Era el único varón de su generación que quedaba allí, sin otro quehacer que atender las rentas» (Benet Saúl [Esp. 1980]). Es sustantivo masculino y su plural es quehaceres: «Pese a mis múltiples quehaceres, en esas semanas escribí un nuevo cuento» (VLlosa Tía [Perú 1977]).

2. Se escribe siempre en una sola palabra, por lo que no debe confundirse con la secuencia formada por la conjunción que, o el relativo que, y el infinitivo hacer, que se escriben separados: «Sé lo que tengo que hacer» (UPietri Visita [Ven. 1990]); «No había nada que hacer» (Montero Trenza [Cuba 1987]).

FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo

dirigir

Participio

dirigido

Gerundio

dirigiendo

INDICATIVO
SUBJUNTIVO

Presente

dirijo
diriges / dirigís
dirige
dirigimos
dirigís / dirigen
dirigen

Futuro simple o Futuro

dirigiré
dirigirás
dirigirá
dirigiremos
dirigiréis / dirigirán
dirigirán

Presente

dirija
dirijas
dirija
dirijamos
dirijáis / dirijan
dirijan

Pretérito imperfecto o Copretérito

dirigía
dirigías
dirigía
dirigíamos
dirigíais / dirigían
dirigían

Condicional simple o Pospretérito

dirigiría
dirigirías
dirigiría
dirigiríamos
dirigiríais / dirigirían
dirigirían

Pretérito imperfecto o Pretérito

dirigiera o dirigiese
dirigieras o dirigieses
dirigiera o dirigiese
dirigiéramos o dirigiésemos
dirigierais o dirigieseis / dirigieran o dirigiesen
dirigieran o dirigiesen

Pretérito perfecto simple o Pretérito

dirigí
dirigiste
dirigió
dirigimos
dirigisteis / dirigieron
dirigieron


Futuro simple o Futuro

dirigiere
dirigieres
dirigiere
dirigiéremos
dirigiereis / dirigieren
dirigieren

IMPERATIVO
dirige (tú) / dirigí (vos)
dirigid (vosotros) / dirijan (ustedes)
FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo

corregir

Participio

corregido

Gerundio

corrigiendo

INDICATIVO
SUBJUNTIVO

Presente

corrijo
corriges / corregís
corrige
corregimos
corregís / corrigen
corrigen

Futuro simple o Futuro

corregiré
corregirás
corregirá
corregiremos
corregiréis / corregirán
corregirán

Presente

corrija
corrijas
corrija
corrijamos
corrijáis / corrijan
corrijan

Pretérito imperfecto o Copretérito

corregía
corregías
corregía
corregíamos
corregíais / corregían
corregían

Condicional simple o Pospretérito

corregiría
corregirías
corregiría
corregiríamos
corregiríais / corregirían
corregirían

Pretérito imperfecto o Pretérito

corrigiera o corrigiese
corrigieras o corrigieses
corrigiera o corrigiese
corrigiéramos o corrigiésemos
corrigierais o corrigieseis / corrigieran o corrigiesen
corrigieran o corrigiesen

Pretérito perfecto simple o Pretérito

corregí
corregiste
corrigió
corregimos
corregisteis / corrigieron
corrigieron


Futuro simple o Futuro

corrigiere
corrigieres
corrigiere
corrigiéremos
corrigiereis / corrigieren
corrigieren

IMPERATIVO
corrige (tú) / corregí (vos)
corregid (vosotros) / corrijan (ustedes)

ca que qui co cu
za ce ci zo zu

rehusar. 1. ‘No aceptar’. La u del grupo /eu/ es tónica en las formas de este verbo que llevan el acento prosódico en la raíz. V. conjugación modelo ( apéndice 1, n.º 15). La hache intercalada no exime de la obligación de tildar la -u- para marcar el hiato en las formas en que esta vocal es tónica ( tilde2, 2.2.2b): rehúso, rehúsas, rehúsa, rehúsan; rehúse, rehúses, rehúsen.

2. Hoy es transitivo: «Cortés rehúsa la invitación» (Márquez Cortés [Esp. 1990]); «Obdulio rehúsa obedecer» (García Paso [Col. 1988]). Es incorrecto su uso con complementos introducidos por a o de: Marca de  incorrección.«Grupos de bandidos que rehúsan a deponer las armas» (Mundo [Esp.] 15.6.96). Es igualmente incorrecto utilizarlo con el régimen de negar, esto es, como pronominal con un complemento introducido por a: Marca de  incorrección.«Se rehúsan a cooperar hasta con la mano de obra» (Proceso [Méx.] 21.7.96); debió decirse Rehúsan cooperar.


porque. 1. Conjunción subordinante átona que tiene los siguientes valores:

a) Se usa mayoritariamente como conjunción causal, para introducir la oración subordinada que expresa la causa de la acción designada por el verbo de la principal: «Me tenéis envidia porque fui la única que se casó» (MtzMediero Vacaciones [Esp. 1991]). Con este valor no se considera correcta hoy su escritura en dos palabras: Marca de  incorrección.«Prefiere adoptar el papel de villano por que es más efectivo» (Tiempo [Col.] 15.4.97).

b) También se emplea como conjunción final, seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a para que: «Hará lo que pueda porque su estancia en Suecia sea feliz» (Sampedro Congreso [Esp. 1952]). En este caso se admite también su escritura en dos palabras: «Hará lo posible por que se cure» (Marías Corazón [Esp. 1992]).

2. No debe confundirse la conjunción porque con las secuencias siguientes, en que aparece escrito por que en dos palabras:

a) La combinación del pronombre relativo que precedido de la preposición por. Su identificación es fácil, ya que el relativo que admite la anteposición del artículo correspondiente (el, la, los, las) o puede sustituirse por otros relativos como el cual, la cual, los cuales, las cuales: «La verdadera razón por que [= por la que, por la cual] quieres quedarte es Miguel» (Allende Casa [Chile 1982]).

b) La combinación de la preposición por exigida por un verbo, un sustantivo o un adjetivo, seguida de la conjunción subordinante que: «No había que preocuparse por que me volviera la destemplanza» (Mendicutti Palomo [Esp. 1991]); «Expresó su interés por que el decreto se lleve a cabo» (Abc [Esp.] 15.11.97); «Llegan incluso ansiosos por que nos lo creamos» (País [Esp.] 9.10.97).

3. Tampoco debe confundirse porque, conjunción átona que se escribe sin tilde, con porqué ni con por qué ( porqué).

porqué. 1. Sustantivo masculino que significa ‘causa o motivo’. Se usa precedido de determinante y su plural es porqués: «No entiendo el porqué de esas letanías» (Nieva Zorra [Esp. 1988]); «La lucidez de su mente no alcanzaba a comprender los porqués de su hijastro» (Elizondo Setenta [Méx. 1987]).

2. No debe confundirse con por qué, combinación de la preposición por y el pronombre o adjetivo interrogativo o exclamativo qué: «¿Por qué me has hecho eso?» (GaMorales Lógica [Esp. 1990]); «Aún no sé por qué razón he venido» (Volpi Klingsor [Méx. 1999]); «¡Que por qué! exclamó» (RRosa Sebastián [Guat. 1994]). Es incorrecto anteponer en estos casos el artículo el: Marca de  incorrección.«Seguramente tú tienes una teoría para explicar el por qué ocurre eso» (Cambio 16 [Esp.] 17.9.90). Obsérvese que, en esta oración, por qué no es sustituible por motivo o razón: *para explicar el motivo ocurre eso; debió decirse para explicar por qué ocurre eso.


sino. 1. Como sustantivo masculino, ‘fatalidad o destino’: «¿Qué extraño sino me encadenó a él?» (Gallegos Pasado [C. Rica 1993]).

2. Como conjunción adversativa, presenta los valores siguientes:

2.1. Se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes: «No me refiero al trabajo, sino a tu vida misma» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]). Cuando lo que se contrapone son oraciones con el verbo en forma personal, sino debe ir seguido de que: «Prada no compraba la droga, sino que la vendía» (Madrid Flores [Esp. 1989]).

2.2. Toma en ocasiones el valor de excepto: «Sabes que no quiero a nadie sino a ti» (Regás Azul [Esp. 1994]).

2.3. En correlación con no solo, denota adición de otro u otros miembros a la cláusula. Con frecuencia suele acompañarse del adverbio también: «La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo» (Siglo [Pan.] 9.5.97); «Le parecía que estaba enloqueciendo, no solo de miedo, sino también de aburrimiento» (RRosa Sebastián [Guat. 1994]). No debe usarse en su lugar la locución conjuntiva si que ( si, 1.11).

2.4. También puede tener un valor cercano a más que, otra cosa que: «Buril no quería sino retornar a la sede de su dignidad y poder en la corte» (RBastos Vigilia [Par. 1992]).

3. No debe confundirse la conjunción adversativa sino antes descrita con si no, secuencia formada por la conjunción si ( si) seguida del adverbio de negación no ( no): «¿Y quién se lo dirá, si no lo hace usted?» (Mundo [Esp.] 20.2.95); «Tu actitud conmigo es bastante rara, si no insultante: me tratas como a un niño» (Donoso Elefantes [Chile 1995]); «No sé si no es mejor que fracase este encuentro» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]). El segundo elemento de la secuencia —la negación no— es tónico, frente a la atonicidad de la conjunción adversativa sino.


jueves, 7 de enero de 2010

Márgenes

Hay que ahorrar papel. De acuerdo. Pero cuando se escribe, a mano o con ordenador, se deben dejar cuatro márgenes, es decir, cuatro espacios en blanco: arriba, abajo, a la izquierda y a la derecha. Es lo elegante. Es lo correcto.